Leyenda de Isondú

Se dice que en la selva misionera existía un joven que despertaba la envidia de sus pares, por ser muy habilidoso y por la gran atracción que sentían las mujeres.

Se llamaba Isondú y un buen día, la envidia fue tan grande que le construyeron una trampa. Isondú cayó en ella y no volvió a salir. Pero esa misma noche, los envidiosos vieron con asombro que del centro del pozo, comenzaron a elevarse pequeñas luces resplandecientes que brillaban en la selva; allí donde todavía siguen iluminando los rincones más oscuros.

Así es como nace la leyenda de Isondú, que en guaraní significa bichito de luz.