Seis principios culturales para tener en cuenta

El término “entrepreneur” surgió a fines del siglo pasado, en una lógica de crecimiento personal en el ámbito de la economía. En las universidades se lo enseñaba como una nueva manera de ver la innovación y el redimensionamiento de las grandes empresas. Si echamos un vistazo a los textos de esa época, encontraremos términos tales como “outsoursign”, “entrepreneur” o “intrapreneur”. Hasta que llegaron las crisis de las Punto Com y la de las hipotecas Subprime. Argentina parece tener su propio calendario de crisis y a principios de siglo se hizo visible la llamada Economía Social y Solidaria, con la mirada puesta más en la comunidad antes que en el individuo.

Más allá de los vaivenes políticos y económicos, vemos que la clave del desarrollo está en cómo se acumula y distribuye la riqueza sin descuidar el amplio abanico de las necesidades personales. Este año puede marcar una bisagra respecto a la nueva normalidad, donde algunas actividades y actitudes vinieron para quedarse.

Por esta razón, recuperamos el concepto de emprendedor para delinear el perfil de quien quiere salir de una economía de subsistencia, encerrado en guetos con la ilusión

Paula Arregui se inició en el famoso garage de donde nació Mercado Libre (MELI). En una reciente entrevista sobre el éxito de la empresa y su posición como “empresa unicornio”, destacó que la cultura se respira en la organización y que se basa en “honrar nuestro ADN de garage” definido en seis principios culturales:

  1. creamos valor para nuestros usuarios
  2. emprendemos tomando riesgos
  3. ejecutamos con excelencia
  4. competimos en equipo para ganar
  5. promovemos la meritocracia
  6. damos el máximo y nos divertimos

Reflexiones basadas en la exposición como panelista en el evento El ADN emprendedor organizado por la Universidad de Palermo (Argentina)

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