Lo que el Covid-19 desnudó – 1: confinamiento, soledad y salud

En Argentina llevamos más de cien días de cuarentena (aislamiento preventivo social obligatorio). Y hay un grupo de riesgo que necesita mayores cuidados: bebés, niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

Ya se dijo mucho sobre el impacto económico: Hablaremos de otro más descuidado, el humanitario. Y con un impacto social “invisible”: muchas de ellas en este tiempo estuvo y continúa sola porque no tiene a nadie cercano que la acompañe.

Más allá de ayudar con un plato de comida y abrigo, falta el acompañamiento que todos necesitamos. Hoy, las tecnologías son muy buenas herramientas para lograr esto, pero hay personas que no pueden acceder a ellas y quedan aisladas.

Las personas con discapacidad no sólo sufren aislamiento, sino que según su condición, no tienen la asistencia que necesitan. Por ejemplo, en una persona con discapacidad motora; sus necesidades mínimas van más allá de la tecnología.

Debemos generar nuevas perspectivas para que el factor humano llegue a esos sectores que lo necesitan y analizar sus prioridades (esto es caso por caso). Por eso, voluntariado, gobierno y vecinos debemos estar atentos para que la asistencia llegue, abarcando todas las necesidades hasta las que el general de la gente puede cubrir, y otros están imposibilitados de hacerlo.

Esto ayudará, a que la pandemia no siga causando daños que no se puedan reparar cuando se termine.

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