Carta a un docente que nunca dio clases a distancia

Paula Maciel me inspiró con su carta a un docente que nunca dio clases a distancia. Con su permiso, la compartimos aquí para revalorizar la educación virtual en un contexto de crisis como lo es la pandemia provocada por el COVID-19. Y porque tiene mucho “juguito” para aprovechar, me tomé la libertad de distribuirlas en tres entradas sucesivas.

Cómo le explico a alguien que ya de por sí está abrumado con tanta tecnología nueva que tiene que aprender y pensando cómo dar sus clases, que además debería fijarse en que sea accesible? Este texto está inspirado en una persona en particular, que se animó a confesar su perplejidad. El resto, está en estado de fascinación con el juguete nuevo…

Y tampoco escucharon escuchar de accesibilidad digital. La pintura de mi docente es una persona que anda cerca de la edad fatal en la que pasa a ser “adulto mayor” y “en riesgo de contagio de coronavirus por razones de edad”. Auch. Ya bastante trauma es que te empiezan a decir abuela o abuelo, para encima sentirse dinosaurio tecnológico.

Es del área de Humanidades, porque los de informática gustan de probar nuevos programas y nos miran desde arriba a los de Ciencias Sociales y Psicología cuando hablamos de Tecnología. Le diría a ese colega que habría que hacer la misma pregunta que hacíamos con Carlos Machado y Martín Balbinder cuando empezamos a hablar de teletrabajo accesible a principios de los 2000: ¿Quién está encontrando barreras para la participación? ¿Hay alguien que no esté pudiendo entrar?

Seguramente me dirían que nadie se ha quejado, que no tienen estudiantes con discapacidad. Entonces les diría lo mismo que me señaló Emmanuelle Gutiérrez y Restrepo: Que muchos usuarios que encuentran problemas para acceder a los contenidos, realizan un esfuerzo excesivo para adaptarse, porque culpan a su propia imperícia o dificultades físicas y no al diseño de la tecnología o la modalidad de la clase, entonces se rompen la cabeza o necesitan ayuda de otra persona, pero no lo van a plantear, para no ser el único, el diferente, el que no puede.

Entonces, que nadie hable no es garantía de que esté todo correcto, como cuando preguntamos si se entendió lo que explicamos y sigue un silencio absoluto. O todos comprendieron bien o nadie entendió nada. También puede ser que haya uno pensando que ni loco abre la boca, que debe ser el único tonto que no sabe nada. Entonces hay que hacer otras preguntas y empezar desde otro lugar. Si lo ponemos en términos teóricos, el Diseño para Todos abarca el diseño, el desarrollo y la comercialización de productos, servicios, sistemas y entornos de uso habitual que han de ser accesibles y utilizables por la mayor variedad posible de usuarios. Esta concepción parte del principio de que los bienes y servicios deben ser universales y atentos a la diversidad humana, adaptándose a las necesidades de las personas y no al contrario. Ya veremos qué quiere decir esto puesto en práctica.

Accesibilidad digital es dar la posibilidad de que cualquier usuario, utilizando cualquier navegador o cualquier tecnología para navegar en Internet, puede visitar cualquier sitio, utilizar cualquier herramienta o dispositivo y lograr un total y completo entendimiento de la información contenida allí, como así también tener la total y completa habilidad de interactuar sin enfrentarse con barreras tecnológicas. En este caso, nuestra clase y el material de estudio que ofrecemos para ese tema. Accesibilidad también significa proporcionar flexibilidad para acomodarse a las necesidades de cada persona, sus preferencias y los distintos tipos de dispositivos. Dejo aquí algunas referencias sobre accesibilidad digital en el sistema educativo.

Según la Profesora Iris Fernández, Jefa del Departamento de Gestión de la Plataforma Virtual de la universidad en la Universidad Nacional de José C. Paz, UNPAZ: “Cuando hablamos de crear una página web (o una clase a distancia, en este caso) accesible nos referimos a que no presente barreras de acceso a ninguna persona. Es decir: cualquier persona, independientemente de que tenga una discapacidad, que cuente con muy poco ancho de banda o que navegue a través de un dispositivo móvil, cualquier persona tiene que poder acceder al contenido de la página o clase que creamos.” Para que ser accesibles hay que seguir una serie de pautas que determina el consorcio de la triple W (w3c) que se van actualizando con el tiempo. En la Argentina, la Ley 26653 dice que cualquier sitio público debe ser accesible y eso incluye a las instituciones educativas que reciben fondos públicos.

¿Pudiste darte cuenta que dar una clase a distancia es bien distinto a mandar archivos por correo electrónico?

No es nuestro interés desanimarte. En la próxima entrada vamos a ofrecerte herramientas para dar clases a distancia sin morir en el intento.

¡Saludos de un grupo de colegas que ya estuvimos en tu situación!

Crédito de la imagen: Gerd Altmann en Pixabay, https://pixabay.com/images/id-933151/

Categorías:

2 Comentarios

  1. Excelente Nota, la accesibilidad también es un derecho,si es para pocos y un grupo queda afuera,excluido e incumpliendo su derechos,estamos en graves problemas como tantos otros cuando vulnerados los derechos de las personas con discapacidad y más grave aún,las leyes están y no se cumplen. A pensar que está fallando? Las leyes o la sociedad que no está interpelado por los derechos humanos?

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.